San Carlos de Bariloche

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Primero, nuestros indígenas de siempre, luego la combinación de un paso cordillerano llamado Vuriloche y el hombre que se animó a construir la primer casa: Don Carlos Wiederhold, finalmente: San Carlos de Bariloche. Así nace uno de los destinos turísticos más desarrollados del sur Argentino y de la Patagonia, con el error de una imprenta en ‘Bariloche’ y la información mal dada en ‘San Carlos’.
Fundada el 3 de mayo de 1902, Bariloche es la mezcla de tradiciones indígenas, culturas europeas y costumbres provincianas que se confunden en lo cotidiano y moderno, logrando una mezcla de gran ciudad y vida pueblerina.

Ubicada en la región noroeste de la Patagonia Argentina, a 1627 km. de la ciudad de Buenos Aires, a 764 metros sobre el nivel del mar y sobre la costa sur del imponente Lago Nahuel Huapi, Bariloche se viste acorde a las estaciones del año: el verde verano, los ocres y amarillos del otoño, la primavera multicolor y la blanca nieve invernal que cubre los Andes y permite la práctica del esquí ofreciendo así encontrar maravillas durante todo el año.

Es una de las ciudades más pobladas de la Provincia de Río Negro y uno de los centros turísticos más importantes de la Argentina.
Su inigualable belleza, que se extiende desde la policromía de sus flores, jardines y lagos, de la gran variedad de árboles y plantas que adornan las montañas y valles, brindando así un colorido espectáculo con las diversas especies de ñires, cipreses, lengas y pinos entre otros, y la imponencia de la Cordillera de los Andes, frente al majestuoso Lago Nahuel Huapi.

Muy cerca de ella, los Cerro Otto, Catedral, Campanario, López y Chall-Huaco ofrecen a los amantes del montañismo, combinando al esquí de fondo singulares perspectivas. Y puede ser visitada en sus cuatro estaciones, ya que cada una de ellas posee su particularidad y atractivo.

Sus bellezas se encuentran protegidas y conservadas desde 1934 por el Parque Nacional Nahuel Huapi, con una superficie aproximada de 710.000 hectáreas.

Una de las características físicas más destacables de la zona es la presencia de lagos y ríos de mucho caudal, que llevan sus aguas hacia el Atlántico o el Pacífico. Las abundantes lluvias y el derretimiento de las nieves alimentan dicho caudal.

La cuenca más importante es la del Nahuel Huapi con 600.000 hectáreas. Sus costas sinuosas presentan penínsulas de importancia como la del y con brazos como Ultima Esperanza, Rincón, Blest, Tristeza y Angostura entre otros.

Entre tnta naturaleza, no falta en pleno invierno la infraestructura necesaria para hacer del Cerro Catedral uno de los centros de ski más conocidos y visitados de America. Gracias a la constante innovación tecnológica puede encontrarse nieve en los principales sectores de la montaña, aún cuando las nevadas no fueran abundantes.

La modernización también llegó para quienes quieren trasladarse y/o también disfrutar de la vista aérea entre montañas ya que el Cerro Catedral cuenta además con uno de los medios de elevación de tecnología más avanzada del mundo, la silla séxtuple con burbuja, que confiere alto confort y protección climática permitiendo su utilización en todo momento.

No podrá irse de esta ciudad si no prueba al menos algo de toda la oferta gastronómica además de cultural que posee este destino. Desde los tradicionales chocolates y ahumados hasta la pequeña fábrica de cerveza ubicada en el camino al Llao Llao. Cerámicas, velas, pulloveres, cosmética natural de rosa mosqueta y lavanda, dulces y artesanías en maderas son otras muchas creaciones barilochenses.

En fin, San Carlos de Bariloche, un lugar donde podrá contactarse con la naturaleza, sin prescindir de la comodidad de la ciudad.